miércoles, 18 de enero de 2012

Los 10 enemigos de la pareja, No Cool


La televisión

La televisión es un “asesino de amor”, ¡sin duda alguna! Se acabó el cenar delante de la tele. Compartir el momento de la cena con Matías Prats mientras da el telediario no ayuda a mantener la complicidad entre vosotros dos. Por si fuera poco, ver una peli cada noche antes de irse a dormir hace que no os toméis suficiente tiempo para hablaros el uno al otro. ¿La única solución posible? Echar a vuestro enemigo fuera de vuestra vida de pareja. Si preferís no ser tan radicales, poneos de acuerdo para apagar la televisión tres o cuatro días por semana.

Las zapatillas

Ya sea por la televisión o por cualquier otro motivo, el ponerse las zapatillas es sinónimo de no volver a salir de casa hasta el día siguiente. ¿Y aquel restaurante que os gustaba tanto? ¿Habrá cerrado? ¿Y aquellas noches de cine que daban paso a encuentros apasionados entre las sábanas? Ya sólo salís una vez al mes y siempre para ir a casa de amigos... Adiós a los planes de pareja o a las noches románticas. ¡No dejes que se pierda la magia de esas escapadas a dos! Además, con lo que ahora te ahorras de la tele, no tienes excusa.

Las horas extra

¡Se acabó el salir tarde del trabajo! No sólo no te queda tiempo para ti y tu pareja, sino que además llegas cansada e irascible y eso no facilita las cosas. Parece que tu vida se limite al trabajo, eso explicaría que sea tu único tema de conversación. ¡Stop! ¡Empieza por trabajar 8 horas diarias (ni una más)! Llegar más temprano a casa te permitirá olvidar el trabajo y sacar un poquito más de tiempo para dedicárselo a tu pareja. ¡Ojo, pero que no sea para correr a sentarte delante de la tele!

La puerta del baño

Que os conozcáis de sobra el uno al otro no es razón para relajarse y permitírselo todo... Aparca el chándal y la cola de caballo y cuida un poquito más tu aspecto. Es cierto que tu pareja te quiere tal y como eres pero ¿por qué no hacer un pequeño esfuerzo y demostrarle que no te es indiferente la impresión que se lleve de ti?

La desatención

La desatención es otro de los grandes enemigos de la pareja. No se trata de regalarle flores o comprarle un detalle cada dos por tres, sino de algo tan simple como mirarlo. Fijarse en si ha ido a la peluquería o en si lleva unos zapatos nuevos. Y sobre todo, no dudes en hacérselo notar cuando lo encuentras especialmente elegante o cuando te deje impresionada por sus comentarios pertinentes. Porque los halagos son siempre agradables, ¡pero sólo cuando lo que se dice es exactamente lo que se piensa!

Los celos enfermizos

Deja de vigilar a tu pareja o de hacerle un interrogatorio por cualquier tontería. La confianza mútua es la base de una relación. Si dudas de tu pareja, es posible que la agotes haciendo que termine en los brazos de otra persona. Para más información sobre el tema, consulta nuestro artículo ¿Celoso, ¿yo?.

La abstinencia

La vida sexual de la pareja es importante. Aunque con el tiempo, los encuentros son menos apasionados que al principio, ¡no dejes que la llama se apague por completo! Es necesario conservar la fantasía y la imaginación. Reservaos momentos de intimidad, optad por lugares y posiciones nuevas... Si necesitas un poquito de inspiración para alimentar el deseo, no dudes en consultar nuestro Kamasutra.

Los suegros

Por suerte, no todas las familias políticas se parecen a las de las películas. A menudo, las relaciones entre unos y otros son cordiales. El éxito de un buen entendimiento está en no insistir y en saber cuándo es hora de irse cada uno a su casa. No lo obligues a comer con tus padres todos los domingos si sientes que empieza a “saturarse” un poco. Esta regla es válida igualmente para los amigos, compañeros de trabajo, etc.

La ausencia de proyectos en común

Formar una pareja no es solamente afrontar el día a día juntos, sino también pensar en el mañana. Debéis construir proyectos juntos. Tanto proyectos a corto plazo (elegir el lugar de vacaciones, comprar un coche...), como otros más ambiciosos (tener hijos, mudarse a una ciudad más pequeña...). No dudes en hablarle de vuestro futuro y de cómo lo ves tú. ¡Ganaréis en cohesión y en ganas de seguir avanzando... juntos!

El silencio

La falta de diálogo es indudablemente nefasta para la pareja. Como es lógico, a veces viene causada por una falta de tiempo o de atención relacionada con una de las causas ya citadas. Sin embargo, a pesar de haber diálogo, ocurre a veces que ninguno de los dos escucha la opinión del otro. En ese caso, debéis afrontar juntos el problema aprendiendo de nuevo a dialogar y esforzándoos por querer comprenderos mutuamente. En caso necesario, no dudéis en pedir ayuda a un terapeuta.

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