lunes, 19 de marzo de 2012

Tatuajes y Láser Cool

Tatuarse el nombre del hombre o la mujer que amamos es una de las mayores demostraciones de compromiso… o lo era. Porque los tatuajes, que eran para siempre, ya no lo son. Y para que no quede ningún rastro de aquella marca de pasión eterna, no es necesario someterse a una dolorosa práctica, sino a un procedimiento que, en unas pocas sesiones, la “borra” literalmente hablando.
La práctica de tatuarse el nombre de un ser querido no es novedosa. Hace ya cientos de años, antes de embarcarse en largos viajes, los marinos se tatuaban el nombre de su amada para recordarla en alta mar. Pero si a su regreso, su amada había encontrado otro amor, el marinero sólo podía esconder su tatuaje bajo la manga de su remera.
Hoy por hoy, esconder un tatuaje no es necesario, ya que el nuevo dispositivo Helios II permite borrar aquellos con los que, por una razón u otra, dejamos de identificarnos. Este tratamiento cuenta con tecnología de láser multifraccionado y suma a sus óptimos resultados la ventaja de no dejar secuelas indeseables.
“Hay una gran concurrencia de pacientes, mujeres jóvenes en su mayoría, que desean eliminar un tatuaje”, comentó el doctor Ricardo Hoogstra, jefe de Cirugía Plástica del Hospital José M. Penna de la ciudad de Buenos Aires y director de la Clínica de Estética Facial y Corporal, pionero en la introducción de la medicina láser estética en el país.
“Aunque no siempre los pacientes comentan sus motivos en la consulta, algunos relatan que quieren hacerlo por motivos amorosos, ya que el tatuaje se hizo para demostrar compromiso con alguien y si ese compromiso ya no existe es un recuerdo constante, o tienen una nueva pareja y el tatuaje genera un conflicto”, detalló el especialista, quien resaltó que “también hay razones que se relacionan con el paso del tiempo, con cambios vitales. En la situación profesional o personal que vive hoy esta persona, un tatuaje hecho hace años le genera incomodidad o le resulta anacrónico y decide borrarlo, ahora que es posible de esta manera tan sencilla”.
Con un valor de 100 pesos por centímetro cuadrado de piel, la cantidad de sesiones que se requieren para un resultado completo varían de acuerdo con el tatuaje, pero ya a partir de la primera se notan cambios.
Helios II se basa en un láser de neodimio (Nd Yag) cuya longitud de onda ajustable permite que el especialista “elija” la coloración del pigmento a tratar. El láser sólo actúa sobre ese cromóforo, y su energía divide esos depósitos de pigmento (manchas solares, melasmas, pecas, tatuajes) en miles de fragmentos que luego serán reabsorbidos por tejidos vecinos, o serán absorbidos por la capa córnea que se renueva constantemente. “El efecto final se apreciará luego de varios días, ya que los depósitos de pigmento oscuro que han sido desintegrados por el láser, serán reabsorbidos por la piel o eliminados como células muertas”, explicó Hoogstra.
Lo revolucionario de este sistema es su exclusivo mecanismo Q-switched, que divide el pulso en un tren de pulsos extremadamente rápidos que evitan que la piel aledaña sea afectada por la energía del láser, del mismo modo que se puede pasar la mano por sobre la llama sin quemarse si se lo hace muy rápidamente. El resultado, señaló el especialista, es que no hay edema, ni cicatrices, y por lo tanto no se requiere período de recuperación: “La persona puede reintegrarse inmediatamente a todas sus actividades después del tratamiento”, aclaró.
El color del diseño que se desea borrar incide en el tipo de frecuencia láser que se usa en el tratamiento y sólo los tatuajes blancos y color carne no deben ser tratados, porque esos colores con el láser se oscurecen de forma permanente. Los tatuajes azul oscuro y negros son los que responden mejor al tratamiento Helios II mientras que los pigmentos amarillo, rojo y verde eran difíciles de remover, hoy en día con esta nueva tecnología láser se  pueden retirar si producir daño de la piel circundante. El tratamiento de tatuajes blancos y color carne debe ser evitado porque estos pueden cambiar a un color más oscuro, negro o gris inmediatamente después del tratamiento con láser Q-switched y ser imposibles de eliminar.
Cuando los tatuajes tienen varios colores, especialmente negro, rojo o verde, pueden emplearse diferentes longitudes de onda láser durante una sola visita para maximizar el grado de mejoría. En estas situaciones el borde negro del tatuaje se suele tratar primero con luz infrarroja del láser Nd:Yag de 1064nm. Luego se utiliza la luz verde del láser Nd: Yag de doble frecuencia de 532nm para tratar sólo las porciones rojas del tatuaje.
Por: doctor Ricardo Hoogstra, cirujano plástico, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cirugía plástica

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